Cultura

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 ******   LA RESTAURACIÓN DE LA INMACULADA.   ******

      Los detalles de un trabajo bien hecho y el descubrimiento de un documento de 1742. Juan Manuel Morales. Marzo 2010.

      La Inmaculada de Benamejí ha estrenado el 2010 como el enfermo que viaja por primera vez desde el sur hasta el Hospital Reina Sofía de Córdoba, con la diferencia de que su centro de recuperación ha sido el taller del restaurador cordobés José Antonio Cabello Montilla. Desde que en tiempos de un Marqués de Benamejí la imagen llegase desde Lucena no nos consta que ésta haya realizado viaje alguno. Don Vicente Castander, al frente ahora de la Iglesia, lo ha creído conveniente con motivo de su restauración, y no le ha faltado razón para ello, pues la imagen dista hoy mucho de la belleza plástica con la que fue concebida.

        Repintada, amputada en algunas zonas, con importantes pérdidas de su policromía original, atacada por xilófagos,… la restauración se encuentra en un momento fascinante. Estando en el taller cordobés, lo primero que sorprende es ver la imagen sin su rostrillo, que se puede tener ahora en las manos y descubrir como ya ha recuperado sus cejas, sus labios y sus sonrosados originales. Las manos de la imagen, muy bonitas, muestran ahora su policromía original tras haber sido retirada la gruesa capa de repintes. Los angelotes, todos con los ojos huecos, esperan para recuperar los originales de cristal. Mientras, ya han recuperado los colores barrocos de sus alas. De los ángeles resulta muy curioso la variedad de posturas y detalles de la anatomía como las manos, muy expresivas. Junto a los ángeles, aparecen restos de la media luna perdida de la Inmaculada, que se realizará de nuevo.

          Con respecto al estofado de la imagen, en la parte delantera encuentra el restaurador parecidos con la decoración del manto de la Virgen de Gracia, por lo que estudia la posible autoría común de ambos estofados. Además, en la parte posterior se conserva una policromía más rica aún, al parecer original y de época anterior. También en el manto han aparecido restos de una artística y delicada cenefa, que se reintegrará para dejarla visible.

          Parece acertado el criterio seguido para recuperar las peanas de la imagen, muy deterioradas, que mostrarán al final sus tallas al completo y se acabarán en oro e imitaciones de jaspe rosado. Y desmontados en el taller se encuentran el Resplandor, la Nube y el Ave María que formaban parte de la imagen y que pasaban desapercibidos por el mal estado en que estaban pero que apuntan a que una vez recuperados aportarán gran esplendor al conjunto.

          La inmaculada está en manos del mismo restaurador que acaba de recuperar la Virgen del Carmen de la Iglesia de Benamejí. Hay  que felicitarlo por el trabajo, y también a quienes tomaron la decisión de restaurar la valiosa imagen del Convento. A la vez se encargó también a José Antonio que tallase un niño para esa Virgen. De una bella factura, el niño muestra el estilo bien definido de este restaurador que se inició en escultura en la Escuela de Arte de Córdoba. Gran imaginero hoy, fusiona con acierto en sus imágenes la fuerza y belleza antiguas de la talla del Nazareno de Priego con la moderna belleza del rostro televisivo de Sara Carbonero. Encuentro muy personales en su multitud de obras la transparencia y la roja emoción de las miradas, la amplitud de los labios, la dignidad en los  gestos.

        De todo lo relacionado con la restauración de la Inmaculada tiene especial interés el descubrimiento en su interior, tras el rostrillo, de un documento en papel, plegado, de unos 20cm x 10cm que aporta datos muy relevantes. Por ejemplo, aparece el autor de la obra, de Lucena, Pedro del Pozo. Sabemos, tras las primeras investigaciones, que éste comenzó su formación artística en esa ciudad, donde posiblemente realizó la Inmaculada en la Escuela que allí fundó Bernabé Ximénez de Illescas. En 1775 Pedro del Pozo fue nombrado director de la Real Escuela de Bellas Artes de Sevilla, donde vivió en las Casas del Alcázar y donde murió el 16 de Octubre de 1785. Sorprende el buen estado de conservación de este documento. En él, entre otros nombres y datos aparece el nombre de la Villa como “Benamexi”, aparece  la fecha de 1742, y aparece para nuestro deleite el IV Marqués, Fadrique Íñigo de Bernuy, cuyo nombre encontramos en otras piezas de la Iglesia que también se conservan hoy.

        La  noticia de la restauración de la imagen no solo es importante para la recuperación de la pieza, sino además porque a la vez despertamos la cultura y su potencial, por ejemplo sacando a la luz estos interesantes vínculos culturales con Lucena, y sobre todo poniendo en valor a los Marqueses a Benamejí, quienes dejaron el importante legado que en el siglo  XXI aún continuamos descubriendo y disfrutando.

 

******     CUEVA DE LA SILERA   ****** 

    Conocida tradicionalmente como la “Cueva de la Silera”, está situada a unos 1500 mts. al S.E. del municipio de Benamejí.

    Se trata de una interesante construcción de origen medieval, de los Siglos XIV-XV, para fines de almacenaje de productos agrícolas.

    Tiene planta de cruz griega, con cuatro galerías de más de treinta metros de largo cada una de ellas y unos 3 mts de alto por más de 2 mts de ancho. El techo es de bóveda ojival y las paredes de todas las galerías están recorridas por un total de 80 vanos también con arcos en ojiva tallados en la caliza. En cada uno de los arcos que constituyen las paredes del yacimiento se presume que estaban encastradas vasijas para almacenar el grano, de las que se han hallado también algunos fragmentos.

     Al final de las galerías existen pasajes tapiados y accesos en escala hacia habitáculos superiores, posibles accesos originales.

     Por la proximidad al castillo de Gómez Arias puede guardar relación con el primitivo asentamiento de Benamejí, a los pies del castillo.

     En épocas cercanas, ya en los Siglos XIX y XX, al tratarse de una cavidad que siempre ha sido conocida, han sido diversas las funciones para las que se ha usado, desde refugio para el ganado hasta, según testimonios orales de la zona, escondite de bandoleros.

     Tras las intervenciones en la zona con motivo de la construcción de la Autovía Córdoba-Málaga, es destacable el hallazgo de una nueva galería, de características similares a las existentes, hallada en el entorno inmediato al acceso, formando una diagonal que parece coincidir con la zona cercana al de cruce de galerías.

     Con motivo de la construcción de esta vía, y a su paso por Benamejí se tiene previsto realizar un acceso propio al yacimiento desde la autovía, que permita disfrutar a todo el que lo desee del encanto que, sin lugar a dudas, nos aporta este incomparable yacimiento de gran interés etnológico.

     Actualmente se está trabajando mucho para su puesta en valor, siendo un bien protegido que se debe conservar íntegramente, habiendo sido años atrás el responsable de la mínima modificación del recorrido de la autovía A-45, que de no haber sido por la lucha de la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía en coordinación con el Ayuntamiento de Benamejí, hubiese estado abocado a desaparecer.

     El hecho de que se haya incluido dentro de los recursos naturales de Benamejí, se debe a que es una cueva que ha sido excavada por el hombre, directamente en la caliza que forma la roca madre de los suelos que sustentan la vegetación y cultivos del entorno del yacimiento.  

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